PROLOGO
Otra de esas noches en que solo mi mente se almacenaba de pesadillas. -¿Qué sucede conmigo?
Me siento asfixiándome, como dos fuertes manos rodearan mi cuello. Pero... ¿Quién me quiere hacer daño?
No podía ver nada, estaba todo tan oscuro hasta que se iluminaron dos grandes ojos, ojos color miel frente a mi.
-¿Quién es? - intentaba gritar. Pero las palabras no emergían de mi. Sentía mi cara ponerse como un arco iris.
- ¡PARA! ¡DETENTE! - oí a alguien gritando, pero no reconocía esa voz. ¿Una chica tal vez?. Creo que desvanecía mientras perdía circulación de oxígeno en mi cerebro. Lo siguiente que escuché fue: ¡Mátala! - En seguida desperté, una madrugada lluviosa, ¿Cómo no sentir terror? Si no había alguien que corriera en mi rescate. Extrañaba a mis padres.
No hay comentarios:
Publicar un comentario