Era él la clase de hombre que ninguna dice desear, pero en sus entrañas gritaban por ser de su posesión. Su carencia de simpatia, ese exceso de caracter, la fuerza de su angulada mandíbula al hablar daba un aspecto de poder e intimidación.
Podría mirarlo todo el día, escuchar su gruesa y formidable voz que al cavo en su fondo se podía notar un gemido de agotamiento. Su imponente mirada, pero al mismo tiempo perdida me causaba excitación, un deseo de saber qué ocultaba, por qué obviaba cualquier contacto visual conmigo. Quiero verle; deseo verle. Sería un sasonador efecto en mi cada día.
- Siempre he pensado que las personas más imponentes, encerradas en su mundo y arrogantes, son simplemente aquello que se desboronan más facilmente. -Quería probar mi teoría. Era él la persona indicada para hacerlo.
Nunca creí en eso que llaman "amor a primera vista" era lo que consideraba una atracción superficial, algo de sólo simple físico. Pero esta sensasión era diferente, y no lo llamaría "amor" lo llamaría "atracción pasionalmente misteriosa"
Era su aspecto de ocultar el mayor secreto jamás revelado el que me atraía, no era su perfecto físico, el tipicoo chico ejercitado, varonil y sensual, eso jamás lo había considerado como punto esencial en el momento de gustar de alguien. Pero él era una combinación de tipo perfecto.
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