Era tanto el líbido y la excitación que se me despertaba al estar cerca de él, era su mezcla de delicadeza y rudeza la que me elevaba a niveles inimaginables. Hablaba de llegar a ver estrellas con solo un toque suyo, llegaba a la luna y volvía una decena de veces. Pero eso era lo único que él me permitía sentir.
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